Cuestión de tiempo
Todos los años vuelve el calor.
La luz interminable, el sonido presente, la tormenta inesperada, la humedad en
la piel. Tengo que admitir que me encanta la sensación. Hasta cuando noto que
mi cerebro está a punto de hervir pero tengo que seguir andando a través de la
ciudad convertida en el Averno, solo para encontrarme contigo y tomar cualquier
cosa fría que nos evite la muerte.
Escribir la palabra contigo suele quedar bien en los textos,
ya ves. Pero ¿quién eres? Y sí, te hablo a ti. No sigas leyendo como si nada,
como si el texto no fuera contigo. Vuelve atrás, empieza de nuevo, porque eres
tú quien podría estar esperándome mañana bajo el sol, maldiciéndome por llegar
tarde y por elegir quedar el día más caluroso hasta el momento. Suelo llegar
tarde, calculo fatal el tiempo, pero lo percibo aún peor. Así que lo más
probable es que estés esperando un rato y, cuando estés a punto de llamarme o
marcharte a casa, aparezca con el paso ligero, sudada y sin poder pedir
disculpas porque mi cardio de mierda me ha llevado a hiperventilar por andar un
poco rápido quince minutos. Espero, al menos, que compensen las horas que nos
tiraremos en alguna terraza saltando de tema en tema sin apenas terminar
hilarlos bien. Tenemos mucho que contar, demasiado que debatir y casi nada que
callar. Eso y que no tengo filtro ninguno a la hora de divagar entre palabras.
Así, volveré a perder la noción del tiempo. Será muy tarde para continuar y no
querré irme aunque no haya otra salida. Entiéndeme, te digo que mi percepción
del tiempo está muy estropeada. Siempre será demasiado poco tiempo aunque
hayamos pasado el día entero hablando y me prometas continuar mañana. Nunca
será la eternidad que me apetece. Nunca el momento perpetuo en el que olvidaremos
las obligaciones y dejaremos de deber nada a nadie. Así que finalmente te
despedirás. Lo asumiré con una pequeña rabieta interior, pero mirándote a los
ojos tan fijamente que esperaré que alguna magia antigua cumpla mi deseo
temporal. Obviamente no ocurrirá.
Mientras vuelva a casa
sonreiré, a pesar de todo. A pesar de que nunca será para siempre. Y así volverá
el calor. Y así volveré a perder la noción del tiempo.



Comentarios
Publicar un comentario